lunes, 29 de agosto de 2011

habrá de ser

despertando del triste letargo
que me hacía invisible
vuelven las palabras a besarme los labios
esta boca adormecida casi inerte
trémula entre los dedos de la muerte

habrá que querer creer
habrá de ser
lo que tenga que ser
habrá que creer
que la suerte está de nuestro lado
aunque sea por esta vez

las fibras de este corazón en huelga
no pueden este destino detener
a sangrar otra vez
a vivir otra vez

de nada valen las promesas
lo que tenga que ser va a ser
por las palabras
por los silencios
brindemos otra vez
porque la suerte esté de nuestro lado
aunque sea por esta vez

lunes, 16 de mayo de 2011

Los libros huérfanos

Una vez hablamos de cierto desorden de la conducta que nos involucra a varios: el fetichismo del libro. Esos objetos maravillosos que son dueños de nuestros desvelos, amor y billeteras.
Como sé que ustedes son tan fetichistas como yo, les quiero contar esta experiencia personal en relación a ciertos libros y a uno en particular.
Para nosotros, los fetichistas librescos, son una suerte de bendición las librerías de libros usados. ¡Qué maravilla! ¡Esos aromas mezclados por los diferentes tipos de papel y sus diferentes edades! ¡Qué decir de esos hallazgos maravillosos que solamente pueden producirse en esos santuarios de papel!
Pero surge una contrariedad, al menos, en mi interior.
Bien sabemos que esos libros tuvieron un dueño. Si era bueno o malo el dueño, si los quería y los cuidaba, si los leía o no, no lo sabemos. Pero tenían dueño. Muchas veces encontramos libros tan hermosos ya sea por su autor, por su título, por su material, su antigüedad, lo que sea; y no podemos dejar de pensar cómo es que llegaron ahí. Cómo es que pudieron desprenderse de él por unas cuantas monedas que de ninguna manera llegan al valor real del libro. Ni hablar del valor sentimental.
También pienso en los buenos dueños de los libros y cuando compro uno que tiene las marcas de viejas lecturas, me deleita pensar en cómo habrán sido los ojos que se posaron antes en él, qué habrá pensado mientras leía su antiguo lector...
Sin embargo, los libros son eternos (casi) pero los humanos somos efímeros. Hay libros usados que definitivamente no fueron a parar a las librerías de usados abandonados por sus dueños. Es sabido que cuando se muere un fetichista libresco, sus libros incomodan a la familia. Nadie sabe qué hacer con tanto bulto y se deshace lo más rápido que puede. Si bien, esas son grandes oportunidades para nosotros (fetichistas buitres) que aún estamos vivos, no deja de angustiarme el incierto destino de mis libros.
Así, estos libros huérfanos, que van a parar sin piedad a las manos de cualquiera, son el motivo mi escrito y de mi preocupación.
De camino del trabajo a mi casa, para mi bien y para mi mal, hay una librería de libros usados. Hace un par de semanas pasé y un libro me quitó el sueño. No me atraía el título ni conocía al autor, pero tiene en su primera página una dedicatoria que versa así:

"Cuidame.
Soy parte de mi dueño,
como así también
soy parte tuya.
El Libro"

Así es que, después de unas noches de desvelo, decidí ir a buscarlo y lo encontré. Ahí estaba, esperándome aún. La novela se llama Aeropuerto y el autor es Arthur Hailey. Lo adopté y ahora es parte de mi biblioteca, al menos, mientras yo esté en este mundo.


viernes, 13 de mayo de 2011

sinrazón

oigo tu voz
en mi derredor
tu voz que no me pertenece
con palabras robadas
a otro sol
a otro tiempo
me domina la sinrazón

estúpida ensoñación
migajas de amor
para este pobre corazón
tenaz en la aniquilación

mis neuronas aletargadas
corren tras el sopor
de una mentira
último escalón
condenándome al error

palabras robadas
palabras ajenas
invadiendo mi corazón
bailando con mi sinrazón


viernes, 6 de mayo de 2011

Me caigo y me levanto

Cuando el destino
te escupa los ojos
y estés muy cansado
de remar y remar.

Cuando la injusticia
se abuse a su antojo
y se ahogue tu grito:
"¡ya no puedo más!"

Cuando el fracaso
te nuble el rostro
y no haya fuerzas
ni para soñar.

Cuando la fatiga
te vuelva el aire pesado
y en cada suspiro,
un ahogo mortal.

Cuando de tus pupilas castigadas
ya no brote nada
y hayas caído hundido
hasta el subsuelo del dolor...

TE TENÉS QUE LEVANTAR.

Como los chicos aprendiendo a caminar...

TE CAÉS Y TE LEVANTÁS.

Nada doblega tu voluntad...

TE TENÉS QUE LEVANTAR.

Todo todo pasará...

TE CAÉS Y TE LEVANTÁS.
TE TENÉS QUE LEVANTAR.

viernes, 22 de abril de 2011

Canción desvelada

Noctámbula y opresiva baila la noche.
Enredándose en tu pelo,
enmarañado de pensar y pensar...
¿a dónde querés llegar?

Hamacándose insistentemente
sobre tus ojos pesados
va la madrugada sin parar...
¿a dónde pensará llegar?

Canción desvelada para mí,
para esta cabeza sin rumbo,
para mis ojos sin sueño,
para mis manos sin dueño.

Silba el aire nocturno
filtrándose por la ventana,
soplándote las pestañas...
¿nada te hará desistir?

Al fin el crepúsculo
te anuncia el final del abismo.
Noche perdida. Noche olvidada.
¿Acaso no quedó nada?

Canción desvelada para mí,
para este corazón mudo,
para mis ojos sin sueño,
para mis manos sin dueño.