El día que murió Cupido todo se aclaró.
Ya no hubo nubes dudosas en el firmamento
ni lágrimas sobre el teléfono.
Se olvidaron para siempre las cartas guardadas.
Todas las rosas se suicidaron de aburrimiento.
El día que murió Cupido yo casi no lo noté.
Estaba muy ocupada sumando chauchas y palitos
y mirando las horas deslizarse por las agujas del reloj.
De repente no llovió más
con lloviznas serenas,
sólo tormentas breves para sobrevivir.
Tampoco hubo atardeceres hermosos
sino que el sol se iba sin más.
El día que murió Cupido todos los rostros se endurecieron
y el pecho pasó de la agonía a la triste certeza,
de la felicidad a la llana conformidad
de no esperar nunca más.
Justo el día que murió Cupido
llamaste a mi puerta
-que siempre había estado abierta para vos-
y, al mirarnos a los ojos, nos invadió una infinita nada.
Ahora, sólo sobrevivir.
Sobrevivir sin más.
martes, 15 de febrero de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
¡¡¡GRAN OPORTUNIDAD!!!
¡¡¡NOVIA VACANTE!!!
Modelo ´79
Poco kilometraje
Excelente estado
Piezas originales de fábrica
Flexible, resistente y ergonómica
lunes, 31 de enero de 2011
Pasa el tiempo
¿Cuándo fue que empezamos a hablar
de prótesis y hormonas
en vez de boliches y "onda"?
¿Cómo fue que se unieron
en un día sin porqué
las arrugas con el acné?
A mitad de camino
entre la pubertad y la menopausia
ningún indicio me aclara el panorama.
Pasa el tiempo, pasa, pasa...
Ayer fui feliz por nada
con estruendosas carcajadas
y hoy, apenas una mueca
y discreta mirada.
¿Cuándo fue que llegaron los abogados
a sentarse en el lugar de los sueños?
¿En qué momento el futuro se volvió presente
y la juventud, pasado?
Desolado.
miércoles, 26 de enero de 2011
Mi papá, el marxismo y el amor
lunes, 1 de noviembre de 2010
amor, amor, catástrofe
"Amor, amor, catástrofe."
Pedro Salinas
cómo hacer para no sentir
que se me acaba el mundo con tu ausencia
si cada vez que te veo
una multitud de zorzales
canta en mi pecho
y revolotean incesantes en mi cabeza
volviéndome más y más loca
cómo hacer para no temer
si antes de la entrega ya soy tuya
si en tus manos
soy tan frágil y tan fuera de mí
que mi esencia pende de un hilo finísimo
entre mi deseo y tus caricias
cómo no amarte
si antes de preguntármelo
ya te amo
fuera del tiempo y de tus palabras
lejos lejos
más allá de toda razón
en el hundimiento infinito
de cualquier canción
cómo no sentir el vértigo del precipicio
si después de tu amor
sólo catástrofe
sólo perdición y abismo
se ofrecen como promesas
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