domingo, 25 de abril de 2010

Licencia por enfermedad

Mi cuerpo necesita toda su energía para recuperarse. Y no lo dijo el médico, tampoco lo digo yo, sencillamente se niega a seguir mis deseos y mi voluntad.
Por eso, hasta que me reponga y pueda volver a articular algo, este blog se hallará de licencia por enfermedad.
Los extraño. Ya volveré a visitarlos cuando tenga más fuerzas y menos virus y bacterias.
¡Un abrazo!



lunes, 12 de abril de 2010

era la primavera eterna

era la primavera eterna y no había pasado ni futuro

por eso
cuando tenga quince años
voy a caminar sin cansarme
sin apuro y sin pausa
sin razón aparente


y te tomaré de la mano
y te besaré en cada esquina
hasta que se me paspen los labios

por eso
cuando tenga quince años
me voy a reír a carcajadas
y no me va a importar el qué dirán
me reiré hasta que me duela la panza


y me sonrojaré ante tu mirada
y cuando me mires miraré hacia otro lado
y cuando me hables sonreiré emocionada

por eso
cuando, al fin, tenga quince años
intentaré llamar la atención a cada rato
azotaré la puerta cuando no me guste algo
saldré corriendo cuando algo me oprima el pecho


y diré "te amo" y será verdadero
diré "para siempre" y será cierto
diré "amor de mi vida" y será verdad


por eso
cuando tenga quince años
amaré sin reparos ni prejuicios
sin especulaciones ni cálculos
la entrega será completa y pura

y cuando el corazón me hayan despojado
y sangre destrozado entre mis manos
lloraré lágrimas de niña caída

me levantaré al otro día
con el corazón emparchado
y mañana ya será otra vez presente
sin pasado ni futuro
y "amor de mi vida"
"te amo" y "para siempre"
volverán a sonar tan nuevos y tan ciertos
como cuando se tiene quince años

por eso
cuando, por fin, tenga quince años
me aferraré a la espontaneidad
para no soltarla nunca más

domingo, 28 de marzo de 2010

Las manos del obrero


Amo tus manos, laburante,
hacedor de la patria desde el alba de cada día
desde antes del alba de la historia.

Amo tus manos fuertes, obrero,
por limpias,
por puras,
porque la avaricia no puede mancillarlas,
porque nada ni nadie puede corromperlas.

Amo tus manos ásperas, laburante,
ajadas a fuerza de soles inescrupulosos,
lluvias perpetuas
y fríos inclementes.
Esas mismas manos que a la casa llevan el pan
y en una caricia llenan
de ternura, calidez, suavidad.

Esas mismas manos,
tus manos, mi amigo trabajador,
llevan palpitando bajo la piel el corazón
y son el abrigo de tu esperanza
y la de quienes te quieren
y hasta de los que ni te conocen.

Porque son tus manos, mi amado obrero,
las que hacen brotar al país del inhóspito suelo.
Son tus manos infatigables
las que alzan la bandera en un vuelo de esperanza.

Son tus manos rústicas, mi querido laburante,
las que enaltecen el pueblo,
las que forjan la dignidad de la patria,
el tesoro más preciado de una nación
aunque ni siquiera lo sospeches.


miércoles, 24 de marzo de 2010

El día en que me prostituí

El día en que me prostituí debió haber sido martes.
Sí, seguro fue un martes.
Un martes oscuro.
Si había sol,
si hacía calor
o frío
no lo sé.
Solamente sé que todo se oscureció para siempre.
Desde ese martes nefasto
en que doblé los sueños
y los guardé en el fondo de un bolsillo roto
y me dispuse a intercambiar tiempo
por unos pocos cobres
con monigotes absurdos
que se atreven a etiquetarme,
a decirme quien soy
o quien debo ser.

El día en que me prostituí llovía.
Sí, seguramente llovía.
No puede haber sido de otra manera.
Aún recuerdo deslizarse las pesadas gotas
llantos del alma perdida
sobre el suelo manchado de impotencia
del que aún no despego la vista.

El día en que me prostituí
empecé a convencerme de que no había opción.
Desde ese martes lluvioso
un coro constante
repite y repite
con plañideras palabras
que no hay elección,
que hay que sobrevivir,
que deje de soñar.

Busco y rebusco los sueños guardados
y parecen perdidos
y parecen abortados
y todo me dice
que no hay otra opción.
Por unos pocos cobres
me dictan quien soy.

domingo, 21 de marzo de 2010

el lenguaje del amor

no
no me prometas nada

¿acaso tan poquito me conocés?

no quiero joyas
mis manos desnudas saben acariciar mejor

no quiero esos regalos extravagantes que se te ocurren

tampoco me rinde la voluntad la idea superflua de un crucero

no quiero ningún coche
no me gusta manejar

¿departamento?
¿casa entre boulevares?
¿un piso de lujo?
¿una casa en un country?

pero ¿qué lenguaje usa el amor ahora?
no entiendo

¿rosas?
puede ser rosas
son lindas...

mejor hagamos una cosa
verás
yo vivo a la vera del río
todas las mañanas se siente el murmullo del oleaje
y el cantar de los zorzales desde mi cama austera
el aire húmedo del litoral es una caricia todo el año
mis manos saben de labores tanto en la cocina como en la habitación
es pequeña mi casa
y huele a comida casera todos los mediodías
y a la siesta un sopor ineludible te arrebata

sí
mejor hagamos así
yo te invito un día cualquiera
ha de ser una siesta lluviosa
en que repiqueteen las gotas sobre el techo de zinc
y con tan tremenda melodía
y la cortina apenas entreabierta
yo te enseñaré el lenguaje de mi amor