lunes, 21 de septiembre de 2009

Amanda y el bailarín (I)


Ella lo admiraba secretamente, apasionadamente, como suelen admirar las admiradoras a sus artistas admirados.
Más de una noche, y una que otra tarde, y una que otra mañana, soñó con su encuentro. Sí, no sólo quería verlo actuar, verlo bailar, flotar, volar en el escenario domesticando, domando, sometiendo la gravedad; también había soñado con ese primer saludo. Sin duda iría a saludarlo junto con el público a la salida del teatro.
Aunque ese no era un buen plan. En sus largas horas de ensoñación ella no era una admiradora más. Una parte más de la masa amorfa que en el imaginario del bailarín se simbolizada con el nombre de "público".
Amanda había esperado durante años este día. Mejor dicho, esta noche. Esa noche asistiría a la función que la compañía de ballet del bailarín Amadeo Joreutés daría en el teatro de la ciudad.
Se sentó en la mejor ubicación que consiguió: platea, tercera fila, ni muy cerca porque no se puede apreciar, ni muy lejos porque no se ve, al centro para abarcar todo con la mirada. Sintió un leve cosquilleo en su estómago y en otras partes. Empezaron a bajar las luces. Un timbre. La oscuridad. El silencio. La agonía. La música al fin y aparece Amadeo volando como un ángel endemoniado flotando sobre la música.
Amanda era transportada al séptimo cielo en cada pirueta del bailarín. Y esos músculos todos marcados. Todos. Hasta los hubiese podido contar si quisiera. Y ese culito apretado marcado perfectamente por la mínima calcita translúcida. Sin duda tenía una buena ubicación.
La función terminó. Amanda lloraba emocionada. Amaba el ballet y al protagonista del ballet de esa noche.
¿La habrá notado entre el público? Seguramente, no. Se lo veía muy concentrado.
Esperó sentada un momento para ver en qué dirección corría su suerte. ¿Saldría a saludar?
No lo hizo.
Amanda, no podía dejar la cosas así. Lo tenía tan cerca. Hubiese sido una tontería esconderse en la vergüenza y el respeto a la privacidad.
Sintiendo cómo se le agolpaba el corazón en el pecho, se dirigió subrepticiamente hacia los camarines. Halló la puerta que ostentaba su nombre, "Amadeo Joreutés". Ya no había marcha atrás. Corroboró que todo esté en su lugar: el vestido entallado color borgoña, el escote generoso pero en proporciones idénticas, las medias sanas, el maquillaje perfecto, la sonrisa dulce y, luego de aclarar la voz, golpeó la puerta diciendo:
-¿Perdón?...
-¿Si? -se oyó del otro lado- ¿Quién es?


Continuará...

12 comentarios:

  1. Me quedo con el deseo de leerte lo que sigue..

    Excelente como siempre


    Un abrazo
    Saludos fraternos.

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  2. Nada mejor que dejar el relato por la mitad, para cautivar al público, como el bailarín.

    Esperaré.

    Un beso grande.

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  3. Bueno bueno, interesante historia y con suspenso final...

    Me quedo con esta frase:
    "Y ese culito apretado marcado perfectamente por la mínima calcita translúcida"

    Jaja

    Sale reunión en Villa?

    Besos!

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  4. Adolfo: Gracias. Espero cumplir tu deseo, entonces. Un beso grande.

    Mariela: Nunca lo había hecho. La verdad es que no lo terminé porque tenía sueño pero me gusta eso de cautivar al público por el suspenso. Conmigo, como lectora, funciona. Además hubiese sido pesado todo el cuento de un tirón...se las trae Amanda. Un beso

    Galán: jaja...como si lo estuviera viendo. Es que Amanda saca a la luz mis más bajos instintos jaja.
    La reunión en Villa me encantaría. Hay que preguntarle al anfitrión. Ya voy a pasar por lo del Oso a ver qué dice. Pongan fecha nomás.
    Besos

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  5. Hola Viviana,vengo para agradecerte tu visita a mi mundo y decirte que el relato se pone interesante.
    Buen comienzo para un ,seguro,magnífico relato.
    Besos.MJ

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  6. ¡¡CHAN!! (imagná un efecto sonoro de película, como de película el relato que comenzaste!!!!)
    Un besote

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  7. ay si, que continùe, quiero el final.
    besote tocaya, gracias por tu lindos comentarios! tenìas que ser vivi para ser tan copada ;)

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  8. Ma José: Un placer...ojalá termine bien. Promete mucho pero nunca se sabe ja. Gracias. Besos

    Persis: Chan! Película de bajo presupuesto, capaz jaja. O novela de las 3 de la tarde...hummm. Gracias por tu generosidad. Un beso grande

    Vivi: psp! Claro. Es todo por el nombre. No podía ser de otra manera. Un beso grande

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  9. Hola:

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    Un saludo.

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  10. Vos sos un peligro con tu cara angelical. Bien me acuerdo de cierta historia en Brasil que escribiste y nos dejaste con asma...
    Peligro!

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  11. Marce: ¡Gracias por lo de "cara angelical"! Andá buscando el puff jaja. Besos

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  12. Hola Vivi, vuelto a las andadas. Empiezo a leer por aquí esta historia en tres actos.
    Vamos a ver qué encuentra amanda en el camarín. Por lo pronto, ya luce estupenda la historia.
    Besos

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